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[ Nacional ] Julio Barroso: Hablar de más está de más

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Publicado hace 3 año;s

¿Qué le pasó por la cabeza a Julio Barroso el día en que decidió soltar la lengua y dejar como muñeco de trapo a dirigentes, jugadores y, en general, a la organización del fútbol chileno? Porque, claro, está bien desconfiar. Está bien ponerse la camiseta de hincha cuando uno defiende un equipo. Pero de ahí a decir algo sin tener ningún respaldo…

Barroso llegó el 2010 a nuestro país, cuando fichó por Ñublense. Después pasó por O’Higgins, donde tuvo una destacada participación en el equipo que terminó en el segundo lugar del Apertura 2012. Fue gracias a su buen rendimiento en el club celeste que llegó, finalmente, a Colo Colo, uno de los grandes de Chilito.

Fue tanto lo que demostró el “Almirante” que en algún momento Jorge Sampaoli quiso nacionalizarlo para jugar por la Roja. Pero Julito ya había jugado por la Argentina Sub 20 que fue campeona el 2005 de la Copa Mundial de la categoría.

Pero claro, Barroso, un tipo bueno para ver cosas raras, no vio nada extraño en haber participado en otra selección y darse vuelta la camiseta para jugar por Chile. Pero, bueno, la FIFA no dejó que eso pasara y el defensor tuvo que centrar sus energías en Colo Colo.

Y fue justamente ahí que realizó el corte de cabeza indiscriminado, cuando se refirió a torneos pasados. “En el torneo chileno pasan cosas raras. Los jugadores no somos tontos y nos damos cuenta de que hay cosas extrañas”, señaló el trasandino, en una conferencia de prensa que no parecía ser distinta a aquellas que se hacen camino a camarines, en la sala de prensa de Colo Colo.

¿Qué le pasó, entonces, a Barroso? “No soy un mal perdedor”, señaló en la misma conferencia, a modo de defensa para lo que podría decir el resto de la gente.

Muchos vieron sus palabras como un saludo a la galería. El mismo defensa se refirió directamente a la final que O’Higgins perdió con Universidad de Chile, por lo que sus dardos apuntaban específicamente a una escuadra.

¿Cuál es el problema de estas palabras? ¿Está en su derecho a la libre expresión? ¿Se excedieron en castigar a un jugador que hacía un simple comentario? ¿Por qué castigar a Barroso y no a Johnny Herrera, por ejemplo, por el tema del “Chipamogli”?

Vamos por parte. El problema de las frases de Barroso radica en que se está pasando el campeonato de todo un equipo. Puede pasarse a llevar a dirigentes, sí. Puede uno odiar a la otra hinchada, sí. Pero cuando uno ningunea el trabajo de compañeros de profesión, entonces es que hay algo mal. Y no es un ninguneo pequeño, es un campeonato completo.

Además, pone en tela de juicio cualquier título que fuese a obtener Universidad de Chile a futuro o que haya obtenido durante un tiempo. ¿De verdad creen que con dinero se puede comprar un título? Si es así, entonces no deben ver más fútbol.

La libre expresión es importante en nuestra sociedad. Pero ella se acaba cuando se pasan a llevar los derechos o la imagen de otro. Bajo el mismo argumento anterior, Julio Barroso prefirió ser popular para “la galucha” que ser respetado por sus compañeros futbolistas. ¿Humos en la cabeza? ¿Una calentura? Eso es circunstancial.

El castigo fue suave. Julio Barroso no sólo pasó a llevar a sus compañeros de profesión o a una institución, también puso en duda la independencia del cuerpo arbitral. Eso, posiblemente, con el fin de presionar para generar un cambio favorable para Colo Colo de cara al final del campeonato.

Ocho fechas es un tiempo corto. Lo que Barroso dijo muchos lo han tomado como una bandera de lucha para decir que TODO está arreglado en el fútbol nacional. Hay penal para Colo Colo y los amantes de sus colores ven una falta clara. Hay penal para Católica, Universidad de Chile o Wanderers y los mismos hinchas acusan dineros truchos, miopía de árbitros y conspiraciones. Y no pasa sólo en la escuadra de Macul…

Las consecuencias de los dichos de Barroso son bastante más grandes que ocho fechas. De hecho, el jugador no podría quejarse. Él ha sido uno de los principales favorecidos con sus palabras. El público ahora lo ama, el estadio entero corea su nombre y el plantel se ha alineado a su favor. Ocho fechas es un castigo pequeño para quién se benefició del amor incondicional de los hinchas.

Por último, ¿cuál es la diferencia entre decirle “Chipamogli” a un jugador y en decir que los partidos e, incluso, los campeonatos están arreglados?

¿Realmente es necesario hacer la distinción? Es que, al parecer está más que claro. Referirse a un jugador especial y no a sus capacidades deportivas, sino que a sus capacidades como persona, está al nivel de la opinión. Claro, Johnny Herrera se pasó de la raya. Lo que él hizo fue ofender. Y claramente, debería haber pedido perdón. Ahora, Felipe Flores tampoco le puso mucha atención.

Pero referirse al honor de un club, referirse a un flujo de dinero por abajo en el fútbol chileno y señalar que los campeonatos están comprados, es sobrepasar los límites. Eso es calumnia. Es presentar algo como cierto sin siquiera tener la certeza de que así lo es. Perfectamente, el periodista de El Hincha podría decir que a Sampaoli le pagan por cada jugador azul que cita a la selección y que lo mismo pasaba con Borghi, pero a la inversa. Podría, claro. Pero, ¿bajo qué concepto puedo afirmar algo que está simplemente en el ámbito de la especulación? De la especulación y el fanatismo.

Julio Barroso quiso salir jugando. Quiso meter un gol y celebrarlo agarrado con la reja de la galería alba. Y, ni siquiera le salió tanto el tiro por la culata. Ocho fechas y podrá volver a jugar. Esperemos que, entonces, destaque por su juego y no por sus declaraciones. Al fin y al cabo, un verdadero jugador habla en la cancha. El resto, son frases vacías.

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